Choteo reloaded

mañach como neo
Siendo el choteo, ese “género del acoso” -y por tanto del hacerse presente-, una expresión divertida y libertina de nosotros mismos, nos apresuramos a derivarlo de un supuesto carácter nacional que nos identifica como cubanos. Quien ha asentado sólidamente esta pretensión es, como se sabe, el ilustre pensador cubano Jorge Mañach y Robato, desde su conferencia Indagación del choteo. Curiosamente, el choteo, como producto de esa identidad común, parece haber perdido la connotación jeremíaca que señalaba Mañach, y conforma sin prejuicios esa imagen que nos inventamos de nosotros mismos para justificarnos y de paso hacernos interesantes ante el mundo.
Desde París, Los Orishas han definido lo cubano de manera magistral y pegajosa, con el ritmo que nos caracteriza: a lo cubano: botella ´e ron, tabaco habano, chicas por doquier, coche en casa ´e guano… Una imagen festiva y poco grave, con la que es deseable identificarse, y con la que algunos obtienen dividendos, pero una imagen falseada, que se corresponde escasamente con la realidad de la isla. De similar manera, nos apresuramos a vernos a nosotros mismos abandonados al diablillo del choteo porque, suponemos, es una tendencia inmanente de nuestro carácter y el resultado de una determinada experiencia colectiva.
No es extraño que esa indagación de nuestros antecedentes, esa búsqueda de un carácter conformado en el pasado, esa imagen de nuestra fiesta innombrable (y que de cierta manera ha venido encarnando, hasta su reciente muerte, el jovial Compay Segundo), se esté dando de manera intensa en los últimos años. No ya entre los cubanos exiliados o que han logrado hacerse con una residencia fuera de la isla (y que indefectiblemente parecen estar condenados a este rastreo identitario), sino entre aquellos que siempre se han rehusado a encontrar algo valedero en nuestro pasado republicano, los miembros del régimen castrista -que han sabido aprovechar, oficializar y distorsionar aún más esa imagen veleidosa de la cubanía.
En el caso concreto del choteo, como en muchos de los rasgos anteriores, ha influido de manera esencial la dramática situación que continuamos padeciendo desde hace casi medio siglo. De tal manera que no puede entenderse como derivación lógica de un rasgo cardinal de nuestro carácter, porque ha desaparecido prácticamente del comportamiento ordinario de los cubanos, ha muerto. Asunto nada novedoso y del que ya nos advirtiera el propio Mañach, pero que es necesario matizar.
En opiniones y cubaneo |
|
|
|
|
|