abbracchiare
(del lat. abbracchiare)
tr. Ceñir con los brazos o con la mano alguna cosa. || Contener, encerrar o implicar en sí. || Alcanzar con la vista. || fig. Ceñir, rodear, comprender. || fig. Tomar uno a su cargo muchas cosas o negocios a un tiempo. || Amér. Acaparar.

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El apaciguamiento con debilidad y temor es inútil y fatal. El apaciguamiento con fuerza es noble y magnánimo; puede ser el camino más seguro y quizá el único hacia la paz mundial.
Winston Churchill

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Primer debate presidencial español en las elecciones 9-Marzo-2008

February 28, 2008 - Ernesto Ortiz

Si el vulgo es necio, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Lope de Vega
Hubo dos o tres cosas que me llamaron la atención en este debate televisado. En primer lugar: los preámbulos. Una puesta en escena, un ritmo, unas explicaciones elementales repetidas una y otra vez por unos presentadores que fingían un entusiasmo creciente… Creí que sonaría un gong y que subirían al cuadrilátero con guantes; y me pregunté si una sociedad hastiada de sus políticos no estaría intentando recuperar en una especie de paroxismo su interés por la cosa pública. Puede ser un incentivo para entrar a la política la idea del enfrentamiento casi físico de los candidatos y el ánimo de que el tuyo lleve al otro contra las cuerdas. Pero me pregunto hasta qué punto en una sociedad acostumbrada a (y me temo que, poco a poco, educada en) similares espectáculos entre los llamados famosos y personas de dudosa realeza, una cosa habrá contaminado a la otra, y si el debate estaba poniendo algo de ilustre cualidad a los shows televisivos o si estaba siendo una variación de la abundante telebasura española.

Se me tachará de excesivo por los anteriores supuestos, pero, y es otro asunto que llamó mi atención, que se haya dado oficialmente como ganador a Rodríguez Zapatero no me aleja de tales suposiciones, con perdón. Victoria muy discutible, claro; aunque lo cierto es que, concluido el debate, se presentaron en varias cadenas los resultados de sendas encuestas y en todas ganaba el Presidente -por una cantidad de puntos que en la proyección de votos electorales significaría un empate técnico.

Si hay que fiarse de tales encuestas habrá que decir que los resultados contradicen, por ejemplo en el caso de Antena 3, a la opinión de diferentes editores de los principales diarios consultados, dado que, en caliente, la mayoría consideraba a Rajoy ganador y explicaban meridianamente sus apreciaciones. Resumiendo: el Candidato a Presidente se mostró más maduro, con ideas más claras y planteamientos más sólidos, pero su imagen pareció no convencer a un porciento mayor de los encuestados. Es posible que, con la ayuda de los abundantes medios de comunicación aliados a los socialistas, se haya derivado una “opinión pública” bastante resignada a aceptar este resultado, o que algunos entiendan que no es “políticamente correcto” afirmar que se tiene criterios que refutan una sacrosanta encuesta, o que ciertamente haya muchos convencidos de la superioridad de Zapatero, lo que se presenta menos discutible es que la estrategia de este último ha dado sus frutos.

Y su estrategia se basa en las mismas técnicas de la telebasura, aunque refinadas. No hay una calidad notable en sus propuestas, pero están presentadas (o enmascaradas) con una puesta en escena ejemplar y un histrionismo que ya habría querido algunos de los presentadores del defenestrado Aquí hay tomate: manso como el peor vecino, voz engolada que igual suelta un discurso extremista que un poema de Benedetti, ojos esforzándose en probar su inocencia y cejas por si acaso es muy azul su mirada, sonrisa perenne, sonrisa eterna y a veces tímida más que forzada; Zapatero es casi íntimo, un poco exhibicionista: promete siempre. En fin: que sobresale él mismo (o la actuación de sí) en lugar de sus planteamientos. ¡Y vaya si esto le conviene!, ya que sus argumentos suelen basarse en dos o tres ideas y en muchas frases hechas, casi cursis, vacías de tan triviales pero muy efectistas, que seducen. Al final es un asunto de simpatía, de emotividad simple, de dejarse embaucar, de sentarse tranquilamente en el sofá y tomarse las cosas a la ligera, me temo. Una imagen seria, más madura y ecuánime como la de Rajoy no entretiene en un plató de televisión…

Cualquiera que esté al tanto puede reconocer en Zapatero, en conjunción con su equipo (los Rubalcaba, Pepe Blanco, Fernández de la Vega), unas técnicas precisas y que se han practicado por la izquierda para afianzar el poder, anular al contrario, y convencer o adormilar a la opinión pública. No digo que sean técnicas ni modos exclusivos de una ideología determinada, sino que la derecha española es visiblemente torpe en usarlos. Que no se lo plantee seriamente, a mi entender, es una buena noticia; pero una mala estrategia cuando se trata de ganar. Y ganar a toda costa es el lema de sus adversarios. Baste de ejemplo el famoso asunto del talante zapateril: una palabra para convencerlos a todos, para unirlos a todos contra quien no la posea. O dos palabras, mejor dicho, que pronto se tomaron a guasa en el PP lo del “talante”: las palabras crispación y mentira, tratadas con igual grandilocuencia y sensacionalismo. Zapatero ha mentido como un bellaco: sin embargo, ha convencido a los suyos y a otros con este mantra: “la derecha miente”; Zapatero ha dividido a la sociedad española (de hecho, según recogió un indiscreto micrófono, confesó que ganaría de nuevo las elecciones si hay tensión), ha estimulado mucho la confrontación, sin embargo ha convencido a los suyos y a otros que “la derecha crispa”.

¿Valen la verdad, los hechos, en España? ¿Pueden más las imágenes, el montaje ficticio, el tinglado para embaucar? Pueden, sin duda, por mucho que a uno le resulte visible el andamiaje. Y ahí están las encuestas sociológicas (que, ya lo sé, suelen ser parte del juego político). Pero si hay que creerles, y supogamos que así es, no deja de llamarme la atención que tanto la que ofreció Antena 3 como la de Tele5 (habrá otras) coincidían en un detalle singular: los socialistas que votaron “contra” Zapatero eran más que los populares que votaron “contra” Rajoy. Esto puede interpretarse de disímeles maneras, y quizá sea indicio de lo que muchos analistas (quienes quiera que estos sean) plantean: entre sus propias filas, parece que ya Zapatero no convence tanto. En fin: habrá que esperar al momento de la verdad.

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