El arte que mata
Mi ligera percepción se resiste a considerar como arte algunas de las obras que se incluyen en un denominado “arte contemporáneo”, escasamente originales, que quieren decir mucho, trabajar menos y olvidar la idea de la belleza o la sensación estética. Un arte que nos llama la atención solamente cuando un esforzado crítico o el propio artista nos sueltan una parrafada, un arte que para ser catalogado como tal depende menos de lo visual o plástico y más de la elocuencia y habilidad retórica de sus defensores, amen de nuestra benevolencia y predisposición.
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